13 de mayo de 2013

“Goitia, un Dios para sí mismo”, filme sobre la vida sui generis del artista plástico mexicano







SILENCIOS ESTEREOFÓNICOS
Félix Morriña

“Goitia, un Dios para sí mismo”, filme sobre la vida sui generis del artista plástico mexicano

* La película dirigida por Diego López Rivera, con guión del propio cineasta, el actor José Carlos Ruiz y los colaboradores Raúl Zermeño, Jorge González de León, Enrique Vargas y el hoy famoso poeta Javier Sicilia, es una obra biográfica que trata la historia de uno de los pintores mexicanos más reaccios a pertenecer a una corriente estética y un reaccionario del pensamiento cultural burocrático posterior a la Revolución Mexicana.

* Como muchos saben, Francisco Goitia está situado entre los grandes precursores del Movimiento del Arte Contemporáneo Mexicano, pero nunca se sintió identificado con sus compañeros de generación, entre ellos, los muralistas David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Diego Rivera, Rufino Tamaño y Carlos Mérida.

* Esta película obtuvo el premio Catalina de Oro a la Mejor Fotografía en el Festival de Cine de Cartagena, Colombia, en 1990; así como el Ariel al Mejor Actor (José Carlos Ruiz); Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Argumento Original, Mejor Ambientación, Mejor Fotografía y Mejor Música.


En la entrevista al excelente actor José Carlos Ruiz, incluida en el material extra del DVD sobre el filme “Goitia, un Dios para sí mismo” (1989) del director Diego López Rivera, el histrión señaló que fue todo un reto personificar al pintor zacatecano nacido en 1882 y fallecido en la capital del país en 1960, porque no había absolutamente nada claro sobre la vida personal del artista plástico. No había registro fidedigno que sirviera para el guión.
En aquella época José Carlos Ruiz dejó un proyecto en Veracruz con el cineasta Felipe Cazals para regresar a la ciudad capital y verse con el entonces desconocido director Diego López Rivera, quien lo convence para que ayudara a concretar el guión basado en la novela del pintor, porque hasta su llegada sólo había bosquejos e ideas sueltas, pero no un guión. El experimentado actor mencionó que fue a todos los sitios donde vivió Goitia para saber más de él y siempre se encontraba con la misma respuesta: “Era muy buena gente”. Desesperado, persuadió a cuanto personaje trató con el hermético artista, sin lograr nada, hasta que decidió transgredir los espacios prohibidos y hablar en sentido figurado con Goitia hasta lograr lo que se ve en la pantalla.
Una vez investigado lo suficiente, José Carlos Ruiz y el cineasta Diego López Rivera llamaron a Raúl Zermeño, Jorge González de León, Enrique Vargas y al hoy famoso poeta Javier Sicilia para que delimitaran el contenido del guión y el resultado es una obra digna que todo cinéfilo debe poseer en su filmografía particular, porque se trata de la historia de uno de los pintores mexicanos más reaccios a pertenecer a una corriente estética y un reaccionario del pensamiento cultural burocrático.
Como muchos saben, Francisco Goitia está situado entre los grandes precursores del Movimiento del Arte Contemporáneo Mexicano, pero nunca se sintió identificado con sus compañeros de generación, entre ellos, los muralistas David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Diego Rivera, Rufino Tamaño y Carlos Mérida. Gran parte de la vida creativa de Francisco Goitia la hizo aislado de las congratuladas tribus pictóricas de su época, dedicándose al dibujo y pintura de las comunidades indígenas del sureste mexicano, principalmente de Oaxaca, porque tenía la firme convicción de estar integrando a éstos al contexto sociocultural nacional, sin lograrlo por completo, porque la idiosincrasia de los nativos mexicanos veían a los mestizos como extraños.
Por otro lado, Goitia vivía muy atormentado y confundido de 1912 a 1940, porque su formación académica en la Academia de San Carlos y su aprendizaje en Barcelona, España; más el conflicto emocional que le generó los arbitrarios resultados de la Revolución Mexicana y sus enreverados sentimientos religiosos, provocaron que se afianzara su hermética y ermitaña personalidad, al grado de que muchos pensaran que encondía su homosexualidad, pero nunca se le confirmó. Lo cierto es que no se le conoció una mujer, ni tuvo hijos. Los expertos indican que Goitia tenía un profundo sentimiento religioso, al grado de ver al sexo como un pecado, por lo que decidió vivir como indican las sagradas escrituras, provocándole mayor confusión hasta el final de sus días.
En la película de Diego López Rivera se abordan los últimos años de vida de Goitia, sin dejar de lado un selecto recorrido por las vivencias más importantes del pintor hasta llegar a la pintura que siempre le faltó: Un autorretrato, que por cierto quedó inconcluso. Lo más atractivo del filme de 110 minutos es que no tiene una narración cronológica, cuenta con un reparto envidiable (José Carlos Ruiz, Patricia Reyes Spíndola, Alejandro Parodi, Ana Ofelia Murguía, Angélica Aragón, Alonso Echánove, Fernando Balzaretti, Martha Navarro, Ignacio Honorato Magaloni y Aurora Clavel), una muy buena fotografía por parte de Arturo de la Rosa y Jorge Suárez y la dirección de arte de Marisa Pecanins.
Antes de concluir esta columna, debo hacer un reconocimiento especial a la música original de Amparo Rubín, que logra dar los ambientes idóneos en los momentos más inestables de la trama sobre la vida y obra de Goitia. Esta película obtuvo el premio Catalina de Oro a la Mejor Fotografía en el Festival de Cine de Cartagena, Colombia, en 1990; así como el Ariel al Mejor Actor (José Carlos Ruiz); Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Argumento Original, Mejor Ambientación, Mejor Fotografía y Mejor Música.
Ojalá que después de esta lista de premios, logre persuadirlo para que usted estimado lector consiga este DVD ampliamente recomendable por parte de este interlocutor. ¡Hasta la próxima!

fmorrina@yahoo.com.mx
Twitter: @fmorrina

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